El despertar del viñedo en Cangas: El “lloro” de nuestras vides

Marzo en Cangas del Narcea es un mes de transición y esperanza. Mientras los últimos fríos del invierno todavía recorren los valles del Narcea, bajo la tierra de pizarra algo está cambiando. Tras meses de letargo invernal, nuestras vides comienzan a despertar. Es el momento del “lloro”.

Este fenómeno, uno de los más poéticos de la viticultura, es la primera señal de que la vida regresa a nuestras laderas de Viticultura Heroica.

¿Qué es exactamente el lloro de la vid?

Después de la poda de invierno, las cepas quedan en estado de reposo. Sin embargo, cuando el suelo comienza a calentarse y alcanza aproximadamente los 10°C, las raíces se reactivan. La savia comienza a ascender de nuevo por los vasos conductores de la planta, buscando las heridas de la poda para salir al exterior en forma de pequeñas gotas transparentes.

Es como si la vid, tras el duro invierno asturiano, soltara sus primeras lágrimas de alegría por la primavera que se avecina. En Monasterio de Corias, ver estas gotas en nuestras cepas de Albarín o Carrasquín es un momento emocionante: es la confirmación de que la naturaleza sigue su curso y que la añada 2026 ha comenzado oficialmente.

Un ciclo marcado por el esfuerzo manual

En nuestras pendientes de hasta el 30% de inclinación, el lloro de la vid nos recuerda la importancia del tiempo y del trabajo manual. Cada gota de savia que recorre los troncos retorcidos de nuestras viñas viejas es el resultado de un cuidado minucioso.

Desde la viña de 1892 (Finca La Zorrina) hasta los bancales que rodean el Monasterio, el despertar es generalizado. Este lloro durará apenas unos días o semanas, hasta que los cortes de la poda se sellen de forma natural y den paso a la brotación: la aparición de las primeras yemas verdes que más tarde se convertirán en los racimos que tanto valoramos.

Beber el ciclo de la vida

Entender el lloro de la vid es entender por qué nuestros vinos tienen esa personalidad tan marcada. No son productos industriales; son el resultado de un ciclo biológico que respetamos al máximo.

Cuando descorchas una botella de Guilfa Tinto (93 Parker) o un Guilfa Blanco Carbayu (92 Parker), estás bebiendo el resultado de este mismo despertar que hoy estamos presenciando en el campo. La mineralidad del suelo de pizarra y la frescura de la montaña asturiana se concentran en esa savia que hoy “llora” en nuestras viñas.

No dejes que te lo cuenten, vívelo tú mismo

No hay mejor momento para visitar Cangas del Narcea que ahora, cuando el paisaje empieza a cambiar de color y el aire huele a tierra húmeda y vida nueva. Te invitamos a pasear por nuestros viñedos y descubrir, copa en mano, los secretos de una tradición milenaria.

¿Quieres ser testigo del despertar de la naturaleza? Reserva tu visita guiada para estas semanas de marzo y siente la energía de la Viticultura Heroica en su estado más puro.

En Monasterio de Corias, la historia de la próxima gran añada se está escribiendo hoy, gota a gota.